martes, 12 de agosto de 2008

CUENTAS CIERTAS, CIERTAS CUENTAS


- Papá, dímelo tú, que de esto sabes: ¿las cuentas restringidas son legales?
- Pues claro, hija. Las de pagos y las de ingresos. Están previstas, como todas, en la Ley de Haciendas Locales.
- ¿Y están debidamente controladas?
- Por supuesto; se someten a conciliaciones como las demás.
- Papá, ¿son necesarias tantas cuentas, cuarenta y seis?
- Mujer, no hay muchos ayuntamientos con tantas, pero como cada cual se organiza a su manera...
- Pero claro, al estar a disposición de concejales debe ponerse más interés en saber cómo se gasta ese dinero, que es de todos... Y ocurre al revés, encima sólo figura un código de números, para que no dar pistas de la persona que hay detrás...
- Hija..., pues sí.
- Entonces, no entiendo ese cabreo que se montó con los concejales del PP a cuenta de las cuentas.
- A nadie le gusta que le hurguen los fondillos, y menos dar explicaciones incómodas.
- ¿No será que en estas cuentas salen gastos un poco chungos, o sea, que no les gusta que se aireen ciertas cuentas, aunque sean ciertas?
- Hija, no sé a qué te refieres.
- Papá, los doce mil euros en entradas de toros para los de la tercera edad, por ejemplo.
- Y para el concurso de belenes.
- Bueno, pues son muchas entradas, y muchos euros.
- Bien, puede ser. Siempre se ha dicho que es fácil comprar el voto de los mayores, porque a éstos, aunque niegan siempre que se dejen influir, nunca les amarga un dulce... Y en Magdalena, con las elecciones a la vuelta de la esquina, pues, en fin... da que pensar.
- Es que a la señora concejala la tienen algunas asociaciones como en un altar, con foto y marco.
- No te pases, hija, que los mayores también tienen que disfrutar de las fiestas.
- Pero huele mal, papá. Ya digo, aunque las cuentas son ciertas, hay ciertas cuentas que ya, ya...

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