jueves, 17 de mayo de 2018

Noche X (im)posible

Ha sido el suspiro de la sombra
en la habitación en llamas
navegando en mares de coral sin puerto definido
la contradicción rebuscada
y el argumento con atajos insufribles
cada uno desde su ángulo imperfecto
él creyéndose hijo de la sal y la quimera
ella el acorde en La menor resonando
en la cavidad ociosa.

Sin preguntas
sin respuestas
sin palabras importantes
solo la simple fatiga
el plomo repujado
la carnaza caída
el cuerpo
la cabeza
los ojos glaciares
el sexo gritado en consonantes
sin tiempo conocido
sensaciones de tardanza
y límites de mundos ahogados.

Luego, sumergidos en la misma resonancia arrodillada
la intención se ha arrastrado y
como cada noche
han comenzado a arder los calcetines.




viernes, 11 de mayo de 2018

Mientras espero

El cielo de la tarde se cuela inocente
entre la vida recobrada
jóvenes geometrías sintónicas
en la sutil cuna del paisaje sin contrapartidas.

Un poco más allá
las voces sin voz
melodías sincopadas de autores anónimos
escapándose del origen pegajoso
el mismo de allí donde ayer y antes.

Un poco más acá
el todo de la nada
las respiraciones tibias de la ciudad compartida:
            la pelota de plástico que viene y va
            los diminutos auriculares de la joven ausente
            la gorra sin remedio del bebedor de cerveza
            la sucia paloma que husmea indecisa
            la correa que arrastra a un pequinés con flequillo
            el trapo de la mujer acariciando la mesa del bar.

Y un poco más cerca, aquí mismo
el que quiere escribir unos versos
sin apenas entusiasmo
sobre este día alargado
que se va yendo despacio.


lunes, 30 de abril de 2018

El sexo se hizo carne

Arañazos de consuelo gravitan circulares
con cada danza del vientre amurallado
desnudos los pechos
acartonadas las espaldas
cayendo en la rectificación tardía
del orgasmo impaciente.

Desarmonía en sazón
se pierde y busca sentimientos antiguos.
Es el desgarro repetido, sucio
                                   y concluyente
en casa ajena, desahuciados de la propia
sin más razón que la sinrazón
                                   atávica
                                   animal
                                   periférica
                                   del macho ninguneado
entre machos sin nombre
bestia de tres patas escondida en el fango cerebral
aúlla su debilidad con la boca llena
de espasmos tribales

Es la constatación
            de la debilidad ridícula ante
el racimo de uvas rojas ofrecido
                                   grano a grano
                                   sorbo a sorbo
en bocas de dentellada
y lenguas de alquitrán.

El sexo se hizo carne
y habita entre nosotros.

lunes, 9 de abril de 2018

El pasajero del último asiento

Dudo que la escena dé para un poema. Espero que al escribirlo me pueda desprender de su recuerdo, instalado en la raíz del único pelo que me queda en el parietal derecho:


El último asiento del autobús se queja
del pasajero recién sentado,
todo él masa y conciencia peso muerto
muelles aplastados, costuras tensas,
espacios invadidos.

Sin miramiento mira y miente
al vecindario y traslada su atención
al ticket manoseado entre índice y pulgar,
certificado de viajero que ya
se siente cadáver.
Dentro de nada dejará de vivir
del cuento representado.

Se levanta, el asiento asiente
y le hace saber que ha olvidado la máscara
para nada barata con la que interpreta
el papel de político honesto, transparente y veraz.

El bus sigue su marcha.

martes, 3 de abril de 2018

El lago verde

Crecen las imágenes en el lago verde
cuando se presenta sin maquillaje
con ropa de diario
la imposibilidad de seguir cantando
el bobo engaño repetido,
la certeza de incumplir la promesa solemne
firmada con pluma de ganso
ante los ojos perezosos de los zafios y golosos.

Imágenes oscuras de confesionarios vacíos
en templos sumergidos,
imágenes de montañas jamás escaladas
apuntando al cielo,
imágenes de caminos alfombrados
donde crecen cristales rotos, donde se derrama el vino,
imágenes de sombras, yo entre ellas,
que miran al sol a través de celofanes negros.

El lago siempre
el lago aquí.

Nadie es nada sin el lago
quieto por fuera,
espejo mudo de ángeles invisibles,
a la espera de las tentaciones del tedio de vivir
que llaman al agua cada tarde de domingo.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Mar urbano

La niña aleja su alegría acera adelante, espantando palomas,
manoteando al aire. Un perro niño también, correa al cuello,
a cuatro patas, mueve la cola y le saluda con un guau amistoso
cómplice de su contento. Guau es la respuesta comprensiva
y se acaba el diálogo. Se distancian, se miran.


No hay más palabras
ni hacen falta:

Mientras tanto, para no oírlos,
silbo entre dientes una canción

lejana.

lunes, 26 de marzo de 2018

Si supieras

Derramas tu perfil en la oquedad lejana
donde elevas cada tarde plegarias sin retorno,
palabras puente para enmarcar sabores
de tradición aletargada, liturgias placebo
de cucarachas enlutadas y desnudos maniquíes.

Si supieras que hace mucho abjuré
de melodías dolientes y ya plegaron sus alas
los ángeles del espejo horizontal.

Si por un instante emprendieras el camino de vuelta
siguiendo la torcida senda de la duda y el también.

Si supieras, en fin, que aún espero,
paciente, la carne humo que brota
en el rincón fetiche de las flores de cristal,
la risa infiel que agita las palmeras,
la voz distante que vuela con el viento…

Si supieras…