domingo, 4 de noviembre de 2018

Pesadilla 54

Desperté con un frío glaciar en los huesos y creí por un instante que me habían secuestrado mis parientes esquimales. Cuando aclaré la vista pensé que estaba en la sección de congelados del supermercado. No. De una patada abrí la puerta del frigo y salí. Mi padre me llevó allí dormido para que no tuviera sueños calenturientos. ¡Si es que le importo un rábano!

No hay comentarios:

Publicar un comentario