miércoles, 19 de agosto de 2020
lunes, 20 de julio de 2020
No quiero pan
El pan ya
no viene del cielo
el pan se
cubre de cieno
el pan no
es blanco no es duro
no es
blanco ni ácimo no es negro
no es el
premio de trabajo
ni está
rebajado de precio
por el
perdonador de culpas y deudas
por el
dueño del trigal.
No quiero
el pan de cada día
ese pan de mi a-tormentado resuello
entre
algodones alcohólicos
mirándote
en la distancia.
No quiero
el pan si me obligas
a vi-vir us-urpando vidas
sepultadas
en el lodo.
No quiero
oler ese pan si cada día
masti-co vid-as que nunca
encontrarán
al amasador maléfico
al hornero bienhechor.
miércoles, 8 de julio de 2020
Me arrastra
Negación de
sol en ese falso resplandor emplumado
reviento
incubando besos de aire.
Me empujas
a la fatiga nerviosa
y no sé qué
ha hecho -desconcierto carnal-
el dueño de
todos
un instante
antes del turbio restañar.
No saben
qué hizo. Tantos.
Yo, tampoco.
No empolló
ningún huevo
ni tapó el
orificio fecal
con sus
manos bienhechoras.
No guardó
entre algodones
ningún
pétalo solitario
ni dictó la
última palabra
vieja
letanía salvavidas redentorista.
No…, pero
me arrastra
con su hambre de cielos
y solo
encuentro insípidos coágulos
sin poder
dar un paso más allá
de la
orilla de los inútiles.
Mis pies,
ya ruinosos, se han hartado
de cargar
con clavos y maderos.
Sin sol,
sin noche
mente abolida.
miércoles, 24 de junio de 2020
Ya es verano
YA ES
VERANO, lo aseguran
quienes se
han hartado
de
pronosticar
auroras
tú mismo
¿cuándo
podrás comenzar
a contar
yoes en los demás?
en tus
manos cargadas
de horas
sin pausa
con boca de
pez errante
has
regalado infinidad de negros a
las flores
de papel
trasplantadas
a tu jardín
estival
donde el lirio
intenta hacerse un hueco
entre
soplos y lamentos
ya es hora ―el tórrido sol es testigo―
de señalar
criaturas
sin obsequios florales
crecer más
altos
que nosotros mismos
sobrevolando
oraciones
para
observar al fondo
más allá de la espesura
más allá de las boyas
flotantes
de las huellas del
profeta
el blanco
sepulcro de los masticados
sentimientos
sábado, 13 de junio de 2020
Kenema, Wuhan, yo
Kenema, Wuhan, yo
ayer, siempre.
Mar de muerte
sin rostro
con rostro:
¿dónde el hombre,
la mujer, el anciano?
Ayer siempre
lejano
abajo,
bajo la piedra
guijarros de
vacilación
agujas
implacables golpean
la puerta y
vician el aire.
¿Dónde el clamor?
Inmóvil - pudriéndose
olvidado
- contagiado.
Hoy siempre
cercano
aquí
con la mano del
esfuerzo solidario y
bajo el lápiz del
designio implacable:
ya
ha vivido suficiente.
Basta.
¿Quién derrocha
la cruda realidad
del silencio
irresponsable
de la sandez
hecha glosa?
No tengo
mascarilla para
evitar la
pandemia
de la indecencia.
domingo, 7 de junio de 2020
viernes, 24 de abril de 2020
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