domingo, 25 de marzo de 2018

Sigo esperando

El bello instante azota la impaciencia
de la oscuridad profana
sentando sin piernas en la lágrima fácil
ligeramente nimbada de azules desvaídos.

Alrededor, emerge circular el canto repetido
invocador, voces        sin huella
                                   sin mirada
                                   sin perdón.
Detrás de la plegaria, el polvo
con el que se escriben los tiempos sin preguntas.

Sigo sin comprender qué me impide
traspasar la cuarta pared
y apagar la luz, evitar
la circunstancia que ensalza el murmullo.
La oscuridad, inevitablemente, lo sé, espejeará
los últimos rayos del poniente.
Cuando golpee la noche y la negra sombra
abrace la lágrima helada
podré alejarme de la falsa calma
que se asoma tímida al borde del abandono.


El canto ha cesado

y

sigo esperando.

Exposición de grabados y poemas. Segorbe

 Exposición en la Capilla Virgen de Gracia. Segorbe
 Jornada de inauguración. 23 de marzo 2018
Performance de Maite Gil en el acto de inauguración

jueves, 1 de marzo de 2018

El ciclo de la herida

Una vez consumado el ciclo de la herida
bajo el gris aguado del vuelo circular
de insectos, mariposas y polillas
no habrá más opción
que volver a las andadas y reclamar
el único indicio que puede romper
las oxidadas cadenas del tiempo amargo.

Jamás podrán escamotear presagios
ni exigir indultos a letrados incorruptos:
la flor del azafrán ya se ha incendiado
e inunda con su olor cielos, praderas, campanarios.

¡Qué fatídico impulso les obligó a callar,
cuántas veces interrumpieron sus grotescas pesadillas!

Está por ver si en el fondo del abismo
quedan restos de argucias calcinadas,
fósiles experimentos ya petrificados,
o gusanos bien alimentados esperando
de nuevo el milagro
de la frágil y áspera crisálida.

jueves, 22 de febrero de 2018

Ver ver

Por un ángulo feliz de la máscara espejo
se me asoma el verso,
ataviado con su sombra pertinaz,
empeñado en hilar palabras enfermas.
No me oculto, aunque se obstina el disimulo,
y consigo llenar la blanca sábana lecho tumba
con ver-ver-sos de diferentes pelajes:

re
    versos         dejando fluir pensamientos
                      que me llevan hacia atrás,
                                   o en sentido contrario.
                                            [léase  oditnes]
per
      versos       dispuestos a cortarle la cabeza
                      al decreto-ley y reírse
                      del vigésimo mandamiento.

con
      versos       voluntariosos, ojos de perdiz,
                      para ayudar a todo el mundo
                      con las manos atadas a la espalda.

ca      no
    ver    sos     con ideas frías criadas
                        en oscuro lecho de hongos.

      do   
ver     sos        surgidos, sin quererlo, del último
                      rincón de la conciencia.

      tigino
ver          sos   que vienen acelerados sin pulsión
                      para cubrir las carencias
                                                   del momento.


                      ver     ver    ver     pidiendo     sos

A remar

—¡A remar, a remar!
¡Siempre remando, ése es mi lema!—
le dijo el galeote al quijano
manos y pies encadenados
atado a la cuerda de presos.

—¿Y si te libero?—
        le respondió el loco.

—¿Eres tú más libre
prisionero de tus ideas?
¿Adónde iré sin mi remo?—
        le espetó el condenado con desprecio.

La mujer del cuadro

La miro de soslayo
la miro
la miro
                        sí
y ya no puedo evitarlo.

Esta mujer silencio
pintada de azul en el cuadro
plantada ante mí de frente
con un niño entre los brazos
me mira ceniza en los ojos
me suplica labios de acero
que le acompañe a su tierra
a llorar sal con los vivos
a enterrar a los muertos.

He ido he estado allí y he vuelto
para contarlo,
un viaje de un solo instante
con el tiempo detenido
en un instante sin tiempo
sin luna sin luz atrapado.

La mujer del cuadro observa
mirada de azul cobalto
mis manos sucias de polvo
escombro en los zapatos
toneladas de tristeza
huellas de dolor en el suelo
tras mis pasos.