lunes, 13 de noviembre de 2017

Mal olor

Apenas por la esquina inferior
de la ventana entreabierta
se cuela el fétido olor de la palabra pisoteada.

No importa el paisaje de hojas trémulas
bailando al son de un viento otoñal.
No importa la luz que habita, sosiega y funde
la mesa, el lector y el libro entre sus manos.
No importa el largo silencio apenas roto
por murmullos que pasan de puntillas.

Solo el olor, el mal olor
conecta pituitaria y cerebro para enloquecerlo
con su pérfida retórica contaminada.

Para sobrevivir hay que taparse las narices,
ahogarse en el propio mar
en el que gimen burbujas de convicciones viejas,
exhalar el último aliento antes de encerrarse
tras el muro límite de mi piel reseca. 

jueves, 2 de noviembre de 2017

El último selfie

Falso otoño de tardes perplejas

El sol del ocaso servil siluetea
la pareja de amantes
besuqueándose en el límite
del angosto precipicio

Buscan el encuadre justo
para entrever la enfrentada línea
donde reside la otredad denostada
el complemento de fondo necesario

Un paso más
                    un
                        paso
                             más…

Ya se sienten ícaros
en un cielo de virtud
pero tienen alas de hormigón
armado de mentiras.

Mientras         c
                     a
                     e
                     n          al vacío

los románticos amantes
se dedican palabras cariñosas:
How about Brussels, Stan?
        —Fine, Oliver

No les importa mostrar su esperpéntico perfil:
        —Have you said your prayers, Stan?
        —Yes, Oliver

martes, 17 de octubre de 2017

El poder de la lógica

En el vértice de la palabra
suspira el condicional:
            si la mano ve  entonces no

La falsedad concierta y la verdad desconcierta
            MODUS PONENS

Mira al cielo Calímaco
                                   y sentencia:
«ciento cincuenta y cinco cuervos
en el tejado discuten de democracia»

                        Ya no ve sus manos
                        ya no ve sus pies

                        solo escucha graznidos.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Paseo por el mercado de ocasión

Inopinadamente, sin mayor apuro
transito por el mercado de la memoria
y me encuentro cómodo, arropado, húmedo.
Aquí hay puestos variados para
vender con manos sucias y
mucho predicamento mercancías
sin HISTORIA ESCRITA CON MAYÚSCULAS.

Yo mismo puesto en venta también
puedo ofrecer mi yo usado
                                    manipulado
                                   gastado
                                   exprimido
                                   rodado
a un precio asequible
a convenir
para labores de riesgo:
            retrasar la hora
              desplegar banderas
                insultar en voz baja
                  buscar imperdibles
                    argumentar falacias
                      llorar quimeras
                        afilar mondadientes
                          emborronar mapas

Entrañable mercadillo de ocasión
a la salida de misa
para pájaros bicolores henchidos de bondad.

martes, 26 de septiembre de 2017

La silla

La silla vacía, ante mí
                                               esperándome.
No me siento, camino
                                               encontrándome
                                               abandonándome
pisando mi propia huella
la que borra el viento
la que permanece en mi historia.

La silla ahora está ocupada
                                               por la sombra
y vuelve a esperar el aliento
del que no es viajero
                                               sino náufrago.

Allí, en la silla,
quedarán sus ilusiones
convertidas en cenizas.

viernes, 28 de julio de 2017

Paseo por el jardín de los ombligos en flor

están todos, aquí, allá, amargados / melosos:

LS      cejijuntos, que dormitan entre páginas de tul
LS      boquiabiertos, salpicando rasguños lejos del tiempo
LS      manirrotos, empujando los bueyes del llanto y el error

LS      cariacontecidos, dueños de basuras con sabor a príncipe
LS      manipulados, lentos ausentes de palabras huecas y silencios tristes
LS       ojialegres, bajo la lluvia de trapos con pretextos antediluvianos

LS      ojituertos, de vista cansada recordando horizontes de hielo
LS      patiquebrados, con su obligación de atravesar multitudes ciegas
LS      capigorristas, que gritas a sordos y se peinan con laca el tupé

LS      culipandas, fraternales vampiros anillados, sumisos
LS      lengüilargos, gritando complejas cábalas para alborotar gallineros
LS      cuellicortos, que se levantan por las mañanas para empezar a morir

LS      cuellierguidos, sosteniendo plumas que dibujan garabatos en el aire
LS      patidifusos, sin piedad por las almas que se ahogan en delirios
LS      desdentados, que se miran absortos en los escaparates de Harley Place

LS      barbilampiños, en campanas de cristal nacidos jueves
LS      peliagudos, de risa floja sorbiendo nubes de algodón        y
LS      pecholobos, con sus trompetillas bogando a la altura de oídos compungidos

Todos tienen la piel manchada de locura