sábado, 15 de agosto de 2015

Stand en la V Feria del Arte de Marina d'Or

Con 18 obras en dos series:
              - Allí, abajo
              - Miradas
Xilografías y poemas de 40 x 60
Del 18 al 20 de septiembre




jueves, 25 de junio de 2015

tiempo sin rostro

interrumpe el mar                      割り込み
su tiempo definido.              海時間を定義します
Duele la tarde                           午後が痛い


temblor de insecto.                 昆虫の振戦
En la agonía estéril             滅菌の苦しみの中で
duermen las horas                     睡眠時間


vuela sin prisa                 ゆっくりとハエします
el instante malherido.            即座に負傷
La voz se rompe                          声中断


siempre la noche.                      常に夜 
En la ciudad vacía                     空の市
aúlla el viento                     ハウリング風 





viernes, 15 de mayo de 2015

Presentación de 'Allí, abajo, abajo'



Presentación de la exposición en la Cafetería Los 9 Novísimos
Asistencia de amigos y representantes de Oxfam Intermón

lunes, 23 de marzo de 2015

para qué

reguero de sombras en el camino irreconocible
sombras deformadas
insensibles
ciegas
sordas
mudas

sin voz para gritar el silencio
                                               para qué la voz

ciegas a la ceguera de tanta oscuridad
                                               para qué la luz

sordas a la sordera del autismo colectivo
                                               para qué la palabra

insensibles a la insensibilidad coraza de plasma
                                               para qué el afecto
                                               el odio
                                               el odifecto

amnésicas a la amnesia decretada sermoneada
                                               para qué la memoria

deshumanizadas de sí mismas
                                               para qué el camino

                                               para qué

sábado, 14 de marzo de 2015

UNA PUNZADA EN EL ESTÓMAGO

Esa noche, contemplando una vez más el cielo estrellado en su particular observatorio, sintió una punzada en el estómago. Estaba recostado en el diván de la azotea de su casa, en Taregna, donde había nacido y pasado la mitad de su vida dedicada al estudio del firmamento, a los cálculos matemáticos y a la geometría. Él, a sus 52 años, era un hombre afamado, admirado por los poderosos, quienes le consultaban por sus explicaciones sobre los sobrecogedores eclipses, por su gran sabiduría y ponderación. Es más, quien más quien menos dedicaba horas de sueño a desentrañar la ciencia encerrada en los libros de este sabio, Aryabatha, que seguía aferrado a la tradición védica utilizando las letras del alfabeto para sus anotaciones numéricas.

Volvió una segunda punzada, que le hizo sopesar una extraña coincidencia. Según su particular calendario, era la noche del 19 de junio, o sea, que habían pasado 200 días de aquel año tan especial, el 528 de la era común, y con su largo catalejo de 160 angulas había contado 119 puntos luminosos que se destacaban en la negrura celeste.

¡Era increíble! Su mente matemática le condujo por una serie de cálculos absurdos, multiplicando el número de estrellas contadas esa noche por el año en curso, por una parte, y la longitud del catalejo por los días transcurridos en ese año por otra. Las dos cantidades se le aparecieron como flases al cerrar los ojos una y otra vez: 62832 y 20000.

Únicamente un impulso del más allá podía haber reunido aquellos disparatados datos, pero así era: solo tenía que relacionar las dos cantidades mediante una simple división para obtener los cinco dígitos que le habían dado ese día del incipiente verano la mayor de sus satisfacciones, el 3,1416 que todos los matemáticos andaban buscando.



martes, 17 de febrero de 2015

plumamanocabezatemblor

La  pluma
arrastra la mano para emborronar alientos
oscuras voces que golpean la boca cerrada
y la lengua mordida en cobres y tardanzas.


La mano
ajusta el perfil lacónico cabalgador sin traza
fedora de paño inglés en el viejo letargo
ladeando la mimética cabeza trasnochada.


La cabeza
escupe el temblor de un recuerdo oculto
nacido en la mudanza de la vida previsible
paréntesis con esporas en el agua duplicada y sucia.


El temblor
enciende la pluma depositada en la curva alada del verbo
prolongado tantas veces como devorado otras
por el astro deudor cero y uno para el todo y la nada.