domingo, 30 de noviembre de 2014

Estancias

1


Recuerdo el agrio silencio de una página
en blanco
la palabra incrustada en boca torcida y prieta
preñada de hogueras yermas calcinadas

Recuerdo la losa encallecida estancia hogar
por tantos pasos sin duelo ni consuelo
hacia el altar fetiche lágrimas furtivas
rastro de arena gris fugas y mentiras

Recuerdo el pecho que         reventó       el grito
en la oscura soledad              temblor      de insecto

buscando enloquecido la inútil           luz cegadora

                                                                    y fría
de un solitario fanal barrio dormido

Recuerdo en fin la lejana queja de un bandoneón
                  r a s   g a   d o

Sembró de afectos la indolente albura
y desanduvo el trayecto de la farsa  y el disfraz
arrancó su pena en un sutil verso
aire voz y alma todo uno



2


Un breve gesto y apago la luz. Que nada inquiete los párpados, que nada
se cuele en mis pupilas. No más imágenes. Imágenes de verdad troceada, deformada, multiplicada:
no más imágenes.

Con los ojos cerrados, estático, oquedad interferida, definiendo mi fondo costra
en la oscuridad absoluta. Negro sobre negro. Sólo así, murmurando conmigo mismo
en primera persona, en última persona, en singular, en negro
es cuando veo, me veo, veo el comienzo, y sé dónde estoy y lo que soy. No necesito imaginar disparates, recordar estigmas, razonar delirios.
En la hoja de papel negro está escrito todo lo que es, lo que fue y lo que nunca fue. En negro. Muros negros de esta hora del día después, ausencia de soplo, ausencia de aire, el momento de abatir la luz de antaño. En negro de siglos que exige el ojo centelleado.

Ahora sí veo los corderos de la noche, balando con las manos vacías camino de la tumba. Sin confundirse, sombras paralelas sin flores ni responsos. En negro, decididos a no regresar, a seguir en línea recta con los ojos cerrados. 



miércoles, 17 de septiembre de 2014

Ocaso

Cada tarde, saturado mi sino de luz de ceniza,
rastreo la línea que define el ocaso,
horizonte de un mundo distante
castrado en su propia diversidad.
Transito lento al opuesto del fondo de todo
y espero la primera estrella que arrastra la noche,
latente y negra transparencia necesaria
de mi pobreza infinita, carencia y soledad.

Cuando la planta ahincada en la tierra
despierta el fantasma de aliento rojizo,
cuando el conjuro envenena el ser escindido
y niega el sentido de la voluntad fracturada,
yo, sin prisa, me baño en el mar de la tarde,
me busco en la espuma de las repetidas olas
y atrapo el reflejo del último contraluz.

Invoco la dádiva que olvidó Zaratustra
mientras se rompe el hechizo de un presente fugaz:
no quiero dones no merecidos
de dioses o reyes que nunca elegí;
no quiero salmos ni viejos proverbios,
palabras que mecen la debilidad mortal.

Agazapado en mi humana conciencia
─mendigo en mi tiempo nuevo, espíritu alado─
observo la luna que incuba el suspiro,
para recorrer otra vez, siempre indeciso,
la imaginada senda, la línea de aire,
el laberinto de piedra, el surco de agua,
los sueños de huellas en el polvo ancestral.

─Dijo: Lázaro, te lo ordeno, levántate y anda.
Lázaro se levantó y anduvo.
─¿Se hizo, pues, el milagro y caminó?
─No, caminar es otra cosa.


sábado, 19 de julio de 2014

pataleo de pies trabados
sonido de escarabajo encorvado
no hay entrada ni salida
un hábito de gateo en tu vida de alquitrán
la cabeza hundida en el suelo de abertura interferida

no estás aquí, no estás apretado en tu alrededor
ni en el espacio único donde permanecer erecto
a cuatro manos cuatro pies te alejas
temeroso de las paredes en llamas

ciego, desnudo de esperanza
tiemblas ante tu propia imagen de yeso
cabeza atrás, cara en el muslo, costado en la cara
rehecho, maltrecho
ignorado del pálido resplandor imaginado

llanto de pies trabados
inadvertida sintaxis en rincones opuestos
rehúye el contacto con la humedad de siempre

la celda es de tres por dos
cárcel opresiva de la conciencia muerta, aniquilada



lunes, 14 de julio de 2014

poema en construcción


sobre la hierba mojada          mancha de polvo helado
                                       unicornio amamantado con leche de estrellas
bajo la hierba                        todo el espacio anhelo de la tierra
la hierba                                círculo amplio ronda sintáctica
y la mala hierba                     abismo de miradas soles noches

y                 en la hora espiral decisiva
yo                    silencio trastornado consumido
hacia ti                       refutación elocuente vocal de agua
transbordo interior             en la inalterable fábrica del tiempo
                       
                             murmullos
 afectos
            palabras mutuamente anuladas
              de un poema en construcción


sábado, 21 de junio de 2014

Tarde sucia

luz entera                                            que cae de las luces
sombra hostil                                       que emerge de las sombras

apenas cuidado de óvalos lejanos
evoco escamas con ojos secos

no por debilidad rehúyo el primer plano
ni descuelgo el reflejo de la razón apenas dominada

es la línea torcida agazapada
que bruscamente se difumina
en esta tarde insensiblemente sucia
en esta media luz
temblorosa
frágil

ausente oigo el mar rumor de grises
estancados
el desierto por fin se anega en lágrimas

distraigo el momento
echo la cortina de la quimera obturada
mientras ella
sin detenerse
pálida
endulza la oscuridad de su cubil frío espacio

todo lo perdido                                  todo lo encontrado
se mezcla con el sonido muerto
de ojos embobados

miércoles, 4 de junio de 2014

No más

La nieve ha cesado.
Persiste la necesidad de luz
en luz sin tutelas como permanencia
de flujos en gris y tiempo alado.

No más oscuros murmullos entre dientes
No más la muerta imaginación soledad habitada
No más tierra de invierno anhelando escarcha
No más umbrales de agosto con torrentes de esperanza.

La nieve ha cesado, pero cómo amarga
la sumisión que inunda caminos violados
largas pestañas proyectadas al polvo blanqueado.

No más hojas de papel en negro
No más razones de ningún momento
No más etcéteras desnudos
No más salivas y telarañas brillantes de sangre y oro.