sábado, 17 de enero de 2009
¿DÓNDE ESTÁ, SEÑOR ALCALDE
El señor Alcalde se ha metido en los hogares de Castellón gracias al envío de más de 100 000 cartas desde el Ayuntamiento, con el propósito de defender lo indefendible, o más bien de embaucar a quien se deje, sobre la polémica subida (aunque lo llame 'congelación') de las tasas municipales. La carta, que no tiene desperdicio, se acompaña con un folleto informativo sobre la forma de hacer efectivo el pago de las 'calientes' tasas congeladas.
De todas formas, al margen lo grotesco del contenido, el caso es que gracias a estas cartas todos saben que el señor que las firma es el señor Alcalde, con su nombre y apellidos, lo que no deja de ser una campaña de promoción personal.
Unas semanas antes, en el portal de inicio de la web institucional del Ayuntamiento, con motivo de las fiestas navideñas, tuvimos el grato placer de verle la cara y escuchar su voz, dando el protocolario mensaje de paz, amor y... (familia, cómo no). También, en el entorno de las pasadas fiestas, le pudimos descubrir en alguna foto besando niños, cosa muy tierna y propia de esos cálidos momentos, y, en otros momentos, interesándose por el problema de los skateboards.
Sin embargo, cuán difícil resulta contemplarle en persona, en el foro propio de su alta responsabilidad con los ciudadanos, explicando qué pasa con el urbanismo de la ciudad, qué hizo para que nos haya metido en este fregado del Plan General y, sobre todo, cómo piensa salir de él sin trampas ni atajos que nos hundan más en el caos. Da la sensación que quiere escurrir el bulto, dejando el morlaco a la suerte del vicealcalde, que ya ejerce de sucesor in pectore de don Carlos.
Este ayuntamiento necesita del liderazgo del alcalde, dando lo que hay que dar ante el problema más grave que tiene en estos momentos la ciudad. Aquí y en les Corts, que parece que allí se olvida de su condición de alcalde. Lo demás, fotos, cartas y vídeos cibernéticos, mejor dejarlo para la campaña electoral.
miércoles, 14 de enero de 2009
GRACIAS, SEÑOR ALCALDE
Gracias por dirigirse a todos los sufridos contribuyentes para transmitirles que ha tomado la sabia decisión de no subir los impuestos más allá del incremento del IPC, en estos momentos en que la ciudad está soportando el índice de crecimiento del paro más alto de España. Gracias por manifestarse con tanta honestidad. Así toda la ciudadanía tendrá en sus manos la prueba de sus buenas intenciones, lo que sin duda ayudará a levantar los ánimos.
Supongo que esta carta también se la ha enviado a su concejal de Hacienda, que es quien al final saca las cuentas y pone cifras a los impuestos. Así, al comprobar su decisión no tendrá más remedio que rectificar el porcentaje del 5,7 % que quiere incrementar las tasas de basuras, el IAE, las plusvalías, el transporte público y los vados. Si el 2008 se ha cerrado con un IPC del 1,5 % - que es lo que van a subir los sueldos -, muy lejos de las previsiones que se tenían a mitad de año, ahí hay una diferencia del 4,2 % que nos quiere endosar a la chita callando. Y eso no va con su acertada decisión de congelación de impuestos. No tiene más remedio que enmendar este punto de sus presupuestos, pero creo que valdrá la pena.
De paso puede decirle a su concejal delegado de Hacienda, a propósito de lo que dijo en la radio sobre el cálculo del IPC, que ni son pomelos ni son limones, que los euros de mis amores; y que si no sabe, pues que vaya a Salamanca.
Luego está lo de las bodas civiles en el Ayuntamiento, que ahora se van a cobrar a 150 euros, o a 200, según los casos, seguramente para pagar las horas extras de los funcionarios que las atienden. Esto de las bodas, como es nuevo, no entra en su halagüeña misiva, pero no se cobra, y en paz.
Y por último quiero recordarle que con esto de la anulación del PGOU, hay muchos vecinos que vuelven a tener sus residencias en zonas rústicas, por lo que la contribución que ahora deben pagar será mucho menor que la que han estado soportando estos años con el cambio de calificación de suelo.
En fin, que todo sea por dar un respiro a la gente, a ver si entre todos sacamos adelante la crisis. Y si el Ayuntamiento tiene menos dinero, pues tampoco le va a hacer mucha falta, pues con la anulación que decíamos no van a tener muchos proyectos que tirar para adelante.
Pues eso, gracias y que usted lo pase bien.
viernes, 9 de enero de 2009
EpC: GANADORES Y PERDEDORES
Se nos puede tildar de maniqueos al plantear el tema en estos términos, pero el conflicto desatado en el campo de la educación en nuestra Comunidad viene de lejos y va para largo: trece años de política de derechas ha sembrado el campo educativo de batallas partidistas y ha sido escenario de esos modos de gobernar tan propios del PP. Por eso, tras las movilizaciones que han marcado el principio de curso, no parece extraviado hacer un remedo de balance.
“Marcha atrás de Camps en Ciudadanía”, “La Conselleria de Educación, por fin, se ha doblegado...”, “El Consell rectifica...”, “Camps entierra su ocurrencia...”, “Cambio radical de actitud”, “Revisión de los planteamientos...”, “Había ido demasiado lejos...”. Estos y otros parecidos son titulares de prensa que hemos leído tras la aceptación de una moratoria a la aplicación de la Orden que obligaba a impartir esta asignatura en inglés. Todo parece indicar que, de una vez por todas, la Plataforma por la Defensa de la Enseñanza Pública y las organizaciones que la integran ganaron la batalla, que el gobierno de Camps ha dado un giro copernicano a su actitud intransigente, a sus planteamientos descabellados; que muestra una actitud inequívoca de negociación y que se la plegado a las exigencias unitarias de una sociedad harta de despropósitos en política educativa.
Con las debidas reservas, desconvocaron la huelga (la aplazaron fue el matiz) y han comenzado un periodo de negociaciones. Tan satisfechos parecen que se han olvidado incluso de que el conseller responsable de los desmanes no ha dimitido y que tampoco lo van a cesar; que las negociaciones van a tenerlas, precisamente, con gente de su equipo (Concha Goméz, Paco Baila...).
Van a negociar sobre aspectos que llevan 13 años sin dar solución, enquistados en un sistema que está a la cola de los sistemas autonómicos: red pública de 0 a 3 años, profesorado de inglés en unidades de 4 y 5 años, medidas contra el abandono escolar, proceso selectivo de los inspectores, matriculación equilibrada del alumnado... Sinceramente, no creo que pretendan otra cosa que no sea dar tiempo al tiempo..
No seamos tan ingenuos y menos aún fatuos. El PP, al servicio de los intereses eclesiásticos y de la derecha más recalcitrante, ha culminado su estrategia: sembrar el caos en la red pública en la implantación de esta nueva materia y dejar que los centros religiosos campen por sus respetos. Ni se da correctamente en unos ni mucho menos en los otros. ¿O es que alguien cree que los centros concertados religiosos están impartiendo los contenidos de esta asignatura, sea en inglés o en arameo? En cuanto al momento de dejar de estirar, sabía que debía ser antes de que los tribunales hablaran.
Ha bastado una retirada a tiempo para desinflar la actitud beligerante del profesorado, y ya nadie se acuerda de que Ciudadanía en inglés “era la gota que desbordaba el vaso”. Pero el vaso sigue lleno, y el PP aún no soportado una huelga con todo lo que lleva corrido.
sábado, 3 de enero de 2009
LA SUERTE LLAMA A LA PUERTA DE DON CARLOS
Nadie puede
dudar a estas alturas que, además de otras muchas cualidades, don Carlos Fabra
es un hombre de suerte. En la política, en la relaciones sociales y afectivas,
en los negocios.
Los que se ven desfavorecidos por el azar, los que no están tocados por la gracia, los desgraciados, no pueden dar un paso en la vida: con su sombra tropiezan. Pero la suerte, aunque caiga del cielo, hay que buscarla. Y don Carlos Fabra ha demostrado que sabe buscarla y la encuentra: en la lotería, en los juegos de azar y en otras variadas suertes.
Le tocó el Gordo de la lotería del Niño el pasado año porque había comprado diez décimos del primer premio, el 87657, unos dos millones de euros, ahí es nada, y muchos pensaron que fue un arreglo de encalado y blanqueo. Y este año, en pleno cachondeo, lanzó un histriónico reto, muy propio de su desmesurada humanidad: iría con su pirula a regar la puerta de EU si le tocaba el número que había comprado, el 27931.
Más de uno se habrá quedado con las ganas de verle la pirula, la cual, según cuentan los que le conocen de antiguo ha dado mucho de sí y muy variado, porque que sepamos aún no le ha tocado.
Pero lo que no saben esos que estaban esperando – morbosamente - el sorteo es que don Carlos esta vez quizá jugaba en otra lid, y que lo de la lotería era una táctica de despiste. Lo que ahora estaba sobre la mesa era el nombramiento del nuevo Presiente de la Audiencia Provincial de Castellón, que tanto tiene que ver con sus numerosas causas judiciales y, miren por dónde, le ha tocado el gordo, porque el nombramiento ha recaído nuevamente en su amigo íntimo y tocayo Carlos Domínguez, que ya le ha regalado en estos últimos años algunos sonoros favores.
El gordo en este caso no es fruto del azar, sino la resultante de las intrincadas relaciones políticas y corporativas que se manejan en el Consejo General del Poder Judicial, recientemente renovado, cuyo Vicepresidente es Fernando de Rosa, un histórico del PP valenciano y exconseller de Justicia.
No podrá decir lo mismo Juan José Cortés, pues en esa misma sesión este Consejo acordó una sanción mínima al juez de lo Penal de Sevilla, Rafael Tirado, por no ejecutar la sentencia que condenaba al presunto asesino de su hija, la niña Mari Luz.
Si es que ya lo decíamos, unos son graciosos y otros desgraciados.
Los que se ven desfavorecidos por el azar, los que no están tocados por la gracia, los desgraciados, no pueden dar un paso en la vida: con su sombra tropiezan. Pero la suerte, aunque caiga del cielo, hay que buscarla. Y don Carlos Fabra ha demostrado que sabe buscarla y la encuentra: en la lotería, en los juegos de azar y en otras variadas suertes.
Le tocó el Gordo de la lotería del Niño el pasado año porque había comprado diez décimos del primer premio, el 87657, unos dos millones de euros, ahí es nada, y muchos pensaron que fue un arreglo de encalado y blanqueo. Y este año, en pleno cachondeo, lanzó un histriónico reto, muy propio de su desmesurada humanidad: iría con su pirula a regar la puerta de EU si le tocaba el número que había comprado, el 27931.
Más de uno se habrá quedado con las ganas de verle la pirula, la cual, según cuentan los que le conocen de antiguo ha dado mucho de sí y muy variado, porque que sepamos aún no le ha tocado.
Pero lo que no saben esos que estaban esperando – morbosamente - el sorteo es que don Carlos esta vez quizá jugaba en otra lid, y que lo de la lotería era una táctica de despiste. Lo que ahora estaba sobre la mesa era el nombramiento del nuevo Presiente de la Audiencia Provincial de Castellón, que tanto tiene que ver con sus numerosas causas judiciales y, miren por dónde, le ha tocado el gordo, porque el nombramiento ha recaído nuevamente en su amigo íntimo y tocayo Carlos Domínguez, que ya le ha regalado en estos últimos años algunos sonoros favores.
El gordo en este caso no es fruto del azar, sino la resultante de las intrincadas relaciones políticas y corporativas que se manejan en el Consejo General del Poder Judicial, recientemente renovado, cuyo Vicepresidente es Fernando de Rosa, un histórico del PP valenciano y exconseller de Justicia.
No podrá decir lo mismo Juan José Cortés, pues en esa misma sesión este Consejo acordó una sanción mínima al juez de lo Penal de Sevilla, Rafael Tirado, por no ejecutar la sentencia que condenaba al presunto asesino de su hija, la niña Mari Luz.
Si es que ya lo decíamos, unos son graciosos y otros desgraciados.
domingo, 28 de diciembre de 2008
SI EL CLIMA FUESE UN BANCO…
Pasa su ecuador la esperada cumbre de Copenhague,
donde se han reunido representantes y mandatarios de mundo entero, bajo los
auspicios de las Naciones Unidas, para debatir las propuestas que deben evitar
– o cuanto menos, retrasar – el calentamiento global del planeta.
Lejos quedan las convenciones de Río y Kyoto de los 90 que vaticinaron lo que hoy es una realidad irrefutable: que nuestra delgadísima capa atmosférica es incapaz de absorber las emisiones de gases nocivos, sobre todo CO2, producidos por la actividad humana, generando una carcasa gaseosa, un auténtico invernadero que captura y retiene el calor solar. Y desde entonces este problema del calentamiento, a pesar de las terribles evidencias, a pesar de los gestos de algunos líderes mundiales y las buenas palabras, se ha agravado de tal forma que las recomendaciones de entonces son ahora inaplazables urgencias.
El mundo occidental, enfrascado en la actual crisis económica, asiste a esta nueva cumbre sobre la crisis climática con el ánimo descompuesto. Una buena parte de la sociedad poco sabe de lo que allí se cuece, y entre los informados son más los escépticos que los esperanzados. Pocos son optimistas y muchos los radicalmente defraudados: no les faltan razones a estos activistas, porque el clima, dicen, no es un banco. Si lo fuera, como reza una de las consignas que aglutinan a los militantes ecologistas por la red, ya lo habrían salvado.
Dos son los grandes objetivos propuestos en esta cumbre: determinar cuotas de responsabilidad en la actual degradación a fin de establecer las correspondientes compensaciones financieras hacia los países del Sur que deben luchar contra las catástrofes climáticas y concretar un calendario que obligue legalmente a los Estados a reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero, incluyendo a los dos países más contaminantes, EE. UU. y China.
Dos objetivos que deben asumir los países del Norte junto a otro reto no menos crucial, consolidar un cambio de modelo económico que no valore el beneficio sin determinar los costes ecológicos ni el despilfarro de los limitados recursos.
El problema es de todos y cada cual debe asumir sus responsabilidades. El presidente Zapatero así lo ha entendido, y ha acudido a la capital danesa con su proyecto de ley de economía sostenible bajo el brazo, que recoge una buena cantidad de propuestas que apuntan en esa dirección. Somos realistas: aún está por concretar, falta mucho que desarrollar y debe ser socialmente aceptada; pero el hecho es que es un gran paso en la buena dirección.
El problema es de todos, también de los responsables de los gobiernos locales, porque al ser los más próximos a los ciudadanos, con mayor eficacia pueden impulsar políticas que incidan en los buenos hábitos individuales y colectivos. Por eso el Partido Socialista, en su programa para la ciudad de Castelló tiene asumido un compromiso de gran calado: configurar, con la participación de los agentes y movimientos sociales, un plan integral de sostenibilidad para la ciudad, con el objetivo de que Castelló se sume a las exigencias de las ciudades verdes, sin perder su potencial productivo. A pesar de que el verde es el color del distintivo de su bandera, está en la cola del ranking español.
No se trata sólo de incrementar las superficies de arbolado y de parques, de poner en valor nuestras zonas con mayor riqueza medioambiental o de impulsar ordenadamente el uso de medios de locomoción no contaminantes, todas ellas medidas ineludibles, sino de integrarlas en un proyecto estratégico junto a otras no menos necesarias: un plan para el mayor aprovechamiento de las viviendas, para reducir la contaminación lumínica, el consumo de energía eléctrica y de los gases emitidos por la circulación rodada; incrementar de forma sensible la utilización de energías renovables y la cogeneración de electricidad; sanear nuestra red de suministro de agua potable, extender a toda la ciudad el depósito selectivo de residuos, dotarnos de nuevos ecoparques más próximos y accesibles o impulsar campañas educativas en los centros escolares. En esa tarea estamos.
Lejos quedan las convenciones de Río y Kyoto de los 90 que vaticinaron lo que hoy es una realidad irrefutable: que nuestra delgadísima capa atmosférica es incapaz de absorber las emisiones de gases nocivos, sobre todo CO2, producidos por la actividad humana, generando una carcasa gaseosa, un auténtico invernadero que captura y retiene el calor solar. Y desde entonces este problema del calentamiento, a pesar de las terribles evidencias, a pesar de los gestos de algunos líderes mundiales y las buenas palabras, se ha agravado de tal forma que las recomendaciones de entonces son ahora inaplazables urgencias.
El mundo occidental, enfrascado en la actual crisis económica, asiste a esta nueva cumbre sobre la crisis climática con el ánimo descompuesto. Una buena parte de la sociedad poco sabe de lo que allí se cuece, y entre los informados son más los escépticos que los esperanzados. Pocos son optimistas y muchos los radicalmente defraudados: no les faltan razones a estos activistas, porque el clima, dicen, no es un banco. Si lo fuera, como reza una de las consignas que aglutinan a los militantes ecologistas por la red, ya lo habrían salvado.
Dos son los grandes objetivos propuestos en esta cumbre: determinar cuotas de responsabilidad en la actual degradación a fin de establecer las correspondientes compensaciones financieras hacia los países del Sur que deben luchar contra las catástrofes climáticas y concretar un calendario que obligue legalmente a los Estados a reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero, incluyendo a los dos países más contaminantes, EE. UU. y China.
Dos objetivos que deben asumir los países del Norte junto a otro reto no menos crucial, consolidar un cambio de modelo económico que no valore el beneficio sin determinar los costes ecológicos ni el despilfarro de los limitados recursos.
El problema es de todos y cada cual debe asumir sus responsabilidades. El presidente Zapatero así lo ha entendido, y ha acudido a la capital danesa con su proyecto de ley de economía sostenible bajo el brazo, que recoge una buena cantidad de propuestas que apuntan en esa dirección. Somos realistas: aún está por concretar, falta mucho que desarrollar y debe ser socialmente aceptada; pero el hecho es que es un gran paso en la buena dirección.
El problema es de todos, también de los responsables de los gobiernos locales, porque al ser los más próximos a los ciudadanos, con mayor eficacia pueden impulsar políticas que incidan en los buenos hábitos individuales y colectivos. Por eso el Partido Socialista, en su programa para la ciudad de Castelló tiene asumido un compromiso de gran calado: configurar, con la participación de los agentes y movimientos sociales, un plan integral de sostenibilidad para la ciudad, con el objetivo de que Castelló se sume a las exigencias de las ciudades verdes, sin perder su potencial productivo. A pesar de que el verde es el color del distintivo de su bandera, está en la cola del ranking español.
No se trata sólo de incrementar las superficies de arbolado y de parques, de poner en valor nuestras zonas con mayor riqueza medioambiental o de impulsar ordenadamente el uso de medios de locomoción no contaminantes, todas ellas medidas ineludibles, sino de integrarlas en un proyecto estratégico junto a otras no menos necesarias: un plan para el mayor aprovechamiento de las viviendas, para reducir la contaminación lumínica, el consumo de energía eléctrica y de los gases emitidos por la circulación rodada; incrementar de forma sensible la utilización de energías renovables y la cogeneración de electricidad; sanear nuestra red de suministro de agua potable, extender a toda la ciudad el depósito selectivo de residuos, dotarnos de nuevos ecoparques más próximos y accesibles o impulsar campañas educativas en los centros escolares. En esa tarea estamos.
sábado, 27 de diciembre de 2008
OCIO Y TASCAS: UN PROBLEMA ATASCADO
Como era previsible, la cada vez mayor aglomeración de
jóvenes en la reducida zona de las tascas del centro de Castellón ha devenido
en un conflicto con el vecindario el cual quiere – con razón – que sus derechos
sean respetados. La declaración por sentencia judicial de zona acústicamente
saturada ha obligado a imponer restricciones que, de ser respetadas, podrían
generar un conflicto social del mismo tenor que el padecido en otras ciudades.
Esperemos que, en nuestro caso, impere la cordura y el sentido cívico de todos,
y no caigamos, como sugiere el edil responsable, en un enfrentamiento entre
ciudadanos.
Cuando la costumbre trasgresora se hace norma y se evidencia semana a semana y año tras año una pasividad cómplice de la autoridad, no hay norma que pueda hacerse respetar y los responsables políticos deben manejar un problema de difícil solución y con altos costes sociales.
Somos conscientes de la dificultad de armonizar los intereses legítimos de los tres sectores implicados: los jóvenes tienen todo el derecho a disponer de zonas de ocio para su esparcimiento y desarrollo social, en unos horarios poco compatibles con los de los demás; los empresarios del sector quieren hacer valer el suyo propio de rentabilizar su negocio, más cuando han realizado, como en este caso, importantes inversiones, y el resto de ciudadanos – los residentes de estas zonas, aunque son escasos, en mayor grado – a vivir con la misma tranquilidad que cualquier otro ciudadano.
Para conciliar estos intereses y organizar la convivencia se establecen leyes y se promulgan ordenanzas cuya efectividad está en proporcionalidad directa con el grado de consenso y participación democrática alcanzado en su aprobación. Y a esta asunción de la norma debe seguir el compromiso de su cumplimiento.
Pero todos sabemos que, siendo necesaria la regulación, no es ni mucho menos suficiente: debe ir acompañada de políticas decididas y proyectos coherentes que, en este caso, han brillado por su ausencia. La juventud de Castellón lleva años esperando que los gobernantes locales atiendan sus intereses, les pongan sobre el tapete un programa que les permita desarrollar sus inquietudes, estimular sus capacidades y diversificar la oferta de actividades de ocio.
El PP, desde sus posiciones ultraliberales de dejar hacer y amagar el gesto cuando no ve en él rentabilidad electoral, es el responsable de la situación actual y, además de su obligación de asegurar el cumplimiento de las ordenanzas municipales, debe ofrecer soluciones, las cuales, obviamente, van más allá de colocar unos toldos como ha sugerido el concejal.
Alguien podría sugerir que en estos temas en los que un colectivo numeroso ve amenazadas sus opciones, el partido socialista debería guardar un prudente silencio y dejar que quienes han generado el problema arrostren las consecuencias. Pero el partido socialista va a tener pronto la responsabilidad del gobierno de la ciudad y no puede permanecer al margen, más cuando en su programa municipal tiene elaborado un preciso paquete de medidas para impulsar políticas de ocio, propuestas dirigidas primordialmente hacia la juventud y proyectos que tienen como objetivo regenerar el centro de la ciudad. Proyectos para, en definitiva, hacer de Castellón un espacio moderno de convivencia amable, en el que el ocio cooperativo va de la mano con el civismo, el desarrollo de la creatividad y la cultura.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
A GRANDES MALES, GRANDES REMEDIOS
¡Qué complicado es este mundo, qué cruel es y qué
intrincados son los mecanismos que regulan y dirigen el desenvolvimiento de las
sociedades, las economías de los países, de las regiones y de los pueblos; que
determinan la vida e, incluso, la muerte de las personas!
¡Quién pudiera disponer de los conocimientos suficientes, tener la capacidad intelectual para manejar las claves de todo este embrollo globalizado!
Comprenderíamos mejor porqué los grandes trusts financieros y las autoridades económicas internacionales permitieron que la burbuja que todos percibíamos y con la que alegremente jugábamos engordara hasta reventar. Entenderíamos mejor cómo este bajón hace posible que la derecha (política, financiera, empresarial) reclame paradógicamente políticas intervencionistas, los sindicatos exhorten a la mejora de la productividad o que gobiernos socialdemócratas como el nuestro lancen propuestas liberales sin perder la perspectiva social.
Vislumbraríamos con más claridad el alcance de los programas multimillonarios que va a poner en marcha la administración norteamericana, o los paquetes de medidas y planes que los gobiernos europeos han aprobado y los que se resisten a consensuar. Y cómo van a incidir todos ellos de forma inmediata y a medio plazo en la recuperación de los maltrechos parámetros, paro incluido.
Nos ayudaría a interpretar convenientemente los efectos que en la enferma economía municipal de Castellón, con su déficit de 100 millones a cuestas, va a producir la inyección del gobierno de Zapatero, aunque a algunos les pese, y que ha obligado al prepotente PP a consensuar con el resto de grupos las inversiones que va a financiar.
Y, también, a calibrar económica, ética y socialmente las propuestas de alcance que nuestro superconcejal Moliner (recientemente ungido sucesor del gran patrón) ha lanzado para la reducción del gasto: drástica eliminación de las felicitaciones de Navidad, de las agendas, de la cena con los vecinos y de los regalos a los munícipes. Todo un alarde, para ver si se olvida lo de las facturas de su pisito en la cuarta planta (*) y lo pagado este último mes en comidas y recepciones para mantener satisfecha a la clientela.
Lástima que no todos arrimen el hombro por igual en estos tiempos duros. Por poner un ejemplo, digo yo, personas tan encumbradas como el exalcalde Gimeno y su asesor Joseti deberían renunciar a sus pingües emolumentos hasta que su proyecto deje de ser una entelequia. Aunque fuera como gesto navideño de caridad cristiana... Así no vamos a ir muy lejos, pues lo que se encoge por un lado, se estira por el otro.
Lo confieso, no alcanzo a entender todo el tinglado, pues, como dicen en mi pueblo, las pequeñas se me van y las gordas se me escapan... También en Navidad.
_______
(*) Son facturas, dice, de hace tres años, lo que da idea del nivel de eficacia y agilidad de la gestión municipal.
¡Quién pudiera disponer de los conocimientos suficientes, tener la capacidad intelectual para manejar las claves de todo este embrollo globalizado!
Comprenderíamos mejor porqué los grandes trusts financieros y las autoridades económicas internacionales permitieron que la burbuja que todos percibíamos y con la que alegremente jugábamos engordara hasta reventar. Entenderíamos mejor cómo este bajón hace posible que la derecha (política, financiera, empresarial) reclame paradógicamente políticas intervencionistas, los sindicatos exhorten a la mejora de la productividad o que gobiernos socialdemócratas como el nuestro lancen propuestas liberales sin perder la perspectiva social.
Vislumbraríamos con más claridad el alcance de los programas multimillonarios que va a poner en marcha la administración norteamericana, o los paquetes de medidas y planes que los gobiernos europeos han aprobado y los que se resisten a consensuar. Y cómo van a incidir todos ellos de forma inmediata y a medio plazo en la recuperación de los maltrechos parámetros, paro incluido.
Nos ayudaría a interpretar convenientemente los efectos que en la enferma economía municipal de Castellón, con su déficit de 100 millones a cuestas, va a producir la inyección del gobierno de Zapatero, aunque a algunos les pese, y que ha obligado al prepotente PP a consensuar con el resto de grupos las inversiones que va a financiar.
Y, también, a calibrar económica, ética y socialmente las propuestas de alcance que nuestro superconcejal Moliner (recientemente ungido sucesor del gran patrón) ha lanzado para la reducción del gasto: drástica eliminación de las felicitaciones de Navidad, de las agendas, de la cena con los vecinos y de los regalos a los munícipes. Todo un alarde, para ver si se olvida lo de las facturas de su pisito en la cuarta planta (*) y lo pagado este último mes en comidas y recepciones para mantener satisfecha a la clientela.
Lástima que no todos arrimen el hombro por igual en estos tiempos duros. Por poner un ejemplo, digo yo, personas tan encumbradas como el exalcalde Gimeno y su asesor Joseti deberían renunciar a sus pingües emolumentos hasta que su proyecto deje de ser una entelequia. Aunque fuera como gesto navideño de caridad cristiana... Así no vamos a ir muy lejos, pues lo que se encoge por un lado, se estira por el otro.
Lo confieso, no alcanzo a entender todo el tinglado, pues, como dicen en mi pueblo, las pequeñas se me van y las gordas se me escapan... También en Navidad.
_______
(*) Son facturas, dice, de hace tres años, lo que da idea del nivel de eficacia y agilidad de la gestión municipal.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






