viernes, 3 de agosto de 2012

poemas para Azharanía nª 2


EL VALLE DE LAS MENTIRAS

En el valle de las palabras muertas,
entre blancos y embaucadores lirios,
vive Aritnem, la diosa huidiza,
la que se escurre entre las grietas
y se adorna con verdes velos de impiedad.

Serpiente de hipócrita sonrisa,
bífida lengua y sedosas escamas,
anuncia, culpable, su fingida inocencia,
se rodea de acólitos mendaces
que corean su nombre al pie de los altares.

Las piedras delatan a la diosa;
los lirios se retuercen en su agonía, pero
no hay palabras justas para ser contadas.
En el valle maldito no hay escapatoria,
sólo universos de infamia y rebeldía.

Las palabras se dicen al revés
-severla necides sarbalapsal-
para ocultar la mínima voz del insecto,
único que puede sobrevolar el valle
y denunciar con tenue voz a la diosa embustera.

 De Libro de las flores y los olores (inédito)

SOMBRAS

Hoy he escuchado a las sombras parlantes.
No he podido esquivar su presencia
ni enmudecer su cínica palabrería.
Sombras que quieren anidar en tu nuca
para reproducirse en su grotesca estupidez.
No son personas. Solamente sombras
de lo que no pudieron ser,
capítulos cerrados, estragos de la inteligencia.

Las sombras también bailan, danzantes artríticos,
la música de la eterna confusión,
monocorde, forzada, compulsiva.
Gestos de bestias sometidas.

Quién pudiera derrotar a las sombras,
acallarlas con el crujir de luces,
con palabras depositadas tibiamente
en el quicio de la estancia.

No. No puedo. Me siento derrotado.
¿Seré yo una sombra más en este desigual combate?
Brindemos cínicamente por su victoria
con la pérfida  infusión del muérdago festivo:
todo se someterá al juicio de los innombrables.

domingo, 15 de julio de 2012

LOS INSONDABLES LÍMITES DE LA INCOMPETENCIA


He asistido al último Consejo Escolar del colegio público en el que participo en calidad de representante del Ayuntamiento (en mi caso, del grupo municipal socialista); un consejo en el que se aprobaba la memoria del curso y se planificaba el siguiente. Un consejo en el que ha flotado, como en los anteriores, a pesar del buen talante de todos sus integrantes, docentes o no, la sensación de impotencia frente a la incertidumbre de lo que puede deparar a sus escolares el año próximo.
Se ha hablado de recortes, pero también de los impagos de la Administración (más del 100% de su presupuesto), de la demora en la publicación de las convocatorias de becas de comedor, de transporte, de ayudas para libros… De la falta de directrices para el próximo curso, sobre cómo organizar a los alumnos que vengan al colegio con sus fiambreras porque no les ha llegado su ayuda, sobre el tan traído y manoseado plan plurilingüe… La sensación de que el sistema escolar valenciano está en manos de personas que, o actúan de forma coordinada y malévola para deteriorarlo, de acuerdo con unas directrices políticas perfectamente diseñadas para favorecer al sector ideológicamente más acorde con sus inclinaciones electorales o, simplemente, son de una incompetencia descarada. O las dos, me apuntaba una madre.
Un curso escolar convulso que ha hecho mella en el ánimo del profesorado (recortes en salarios, escasez de medios…) y en el de los padres y las madres. Y, pese a ello, allí estábamos, para dar trámite a los requerimientos burocráticos del sistema. Porque creemos en la escuela como servicio público, porque nos interesa la educación de nuestros hijos e hijas.
Pero antes de escribir estas líneas otra noticia me ha dejado aún más deprimido: la sentencia del Tribunal Superior de Justicia valenciano sobre la ilegalidad de las obras del TRAM en su paso por el Paseo Ribalta. Después de tantas manifestaciones de vecinos, después de tantas denuncias de la oposición política, después de las innumerables voces de expertos que apuntaban este desacato urbanístico… Y después de tanta foto inaugurando un paseo perfectamente asfaltado y sin trolebús, que rompe en dos una de las mejores singularidades de nuestro patrimonio, después de haberse gastado el dinero de todos a manos llenas…, ahora, o ya no habrá definitivamente trolebús, o, como en el caso del Plan General, harán lo imposible para pasarse la justicia por el forro.
No sé qué harán. Pero lo que sí sé es que el Paseo Ribalta definitivamente va quedar tal cual… Y no pasará nada. ¿El trolebús quizá?
Se me asemeja, salvando las distancias —económicas, claro—, con el aeropuerto sin aviones. Pero en este caso todo, salvo los intereses de las empresas adjudicatarias, han sido perjuicios: para los comercios, para los vecinos, para los conductores…
Tengo la certeza de que a cualquiera que pone en entredicho estas obras (la del TRAM, la del aeropuerto) se nos tilda de antiguos, de no estar con el progreso, de antipatriotas, incluso. He percibido cometarios demonizadores. Pero cada vez que paso por la plaza Cardona Vives o por la carretera de la Vilanova me invade la sensación de que estamos sometidos, sin posibilidad de reacción alguna, a decisiones de políticos y gestores cuya incompetencia es insondable. Porque si, definitivamente, el aeropuerto no cuaja; si pasados los años el trolebús del dichoso TRAM no mejora sensiblemente la movilidad de los y las castellonenses, tendrán otra vez razones suficientes para poner a nuestra ciudad en el libro guinness de los desafueros urbanos. Con el dinero de todos, no lo olviden.

martes, 26 de junio de 2012

CUANDO LAS PIEDRAS SE PAREZCAN ALAS PIEDRAS


Cuando las piedras se parezcan a las piedras
cuando el batir de alas ya no sea suficiente
cuando tú revientes la última coraza
que encierra el delicado aro fundido de organdí
vendrá, ¿no lo sabes?, como enloquecido jinete lamiendo la pradera,
el viento impulsor que todo lo arrastra
a levantar los muros, las torres y los arcos
con piedras definidas. Viento constructor.

Sobre la última arcada se posará la tórtola
esperando su turno para ser ofrecida
en el altar insospechado de las vírgenes amazonas.

Y tú, una vez más, levantarás con pétalos de rosa
una nueva crisálida de futuras auroras. Entonces,
la débil luz de la yesca prendida
iluminará, inconsistente, el cuerpo yaciente
de un emperador mendigo.

                                 
                                 De El último invierno
                                 Publicado en la revista de poesía Azharanía (núm. 1)


Ilustración de Altea Grau

jueves, 12 de abril de 2012

ÚLTIMO INTENTO DE LLEGAR A TI


En la grisácea luz mortecina
Que se agota en la charca estanca
De la indolencia
Vive mi último intento de llegar a ti.

Sólo acierto a pretender que un imprevisto ajeno
Vuelva a mover mi lengua de ceniza
Y susurre como te dijo un día amor.

Es, así lo siento, un vano sueño,
Vacío de mí, confundiéndose cada aurora
Con los fantasmas irreconocibles de la noche.

Sí, opaco y estéril, pero el único que puede rasgar
Esta caricatura de cartón-piedra, ausente,
Desapegada de mi tiempo, de mi propia herida,
De mi derrota.


                                                     (De El último invierno, 2012)

jueves, 15 de marzo de 2012

TODAS LAS LENGUAS


Hablar todas las lenguas, para todas las gentes,
para todos los momentos, todas las vidas
y todas las muertes.
Para soñar, para reír, para desvanecerse y resurgir,
para escapar, para sufrir, para tocar las nubes,
beber la lluvia, oler la tierra y acariciar la niebla.

La lengua de las palabras viejas, de la madre,
del último recuerdo: lengua de harapos, del humo y la ceniza;
la lengua de las palabras nuevas, de la sombra fresca,
del mistral, de nardos y de lilas;
lengua de la luz apagada, de susurros y siseos,
del amor, del temor, tragedias y desdichas;
lengua de ámbar y charol, de palabras elegantes,
brillantes, distantes y traslúcidas;
lengua de cuchillo y hielo, de palabras afiladas,
de la arena ardiente, de la pólvora amarga;
la lengua de los mil colores, de laberintos,
caleidoscopios, mariposas y fragancias;
lengua de tierra adentro, del agua estancada,
de palabras rotas, del abandono y la soledad, de la ocasión perdida;
lengua del mar azul, de la espuma y el viento,
de palabras no dichas, olvidadas, repetidas.
Lengua del tú y yo en la noche tibia.

Y todos los silencios: el de los harapos,
el del humo y la ceniza…

                                                      (De El último invierno, 2012)

domingo, 4 de marzo de 2012

LECTURA DE POEMAS EN 'ARGOT'




     Lectura de poemas de El último invierno en la librería 'Argot' de Castellón, el 1-03-2012

lunes, 21 de noviembre de 2011

CON LA DEPENDENCIA NO SE JUEGA


En la pasada campaña electoral el Partido Socialista intentó – con escaso éxito, sin duda, dados los menguados resultados obtenidos – centrar el debate en las repercusiones sociales que conlleva la puesta en práctica del modelo que se impone desde los planteamientos, políticas y proyectos neoliberales y conservadores. Un modelo cuya consecuencia inmediata y a medio plazo es un evidente deterioro de los servicios públicos que conforman el llamado Estado del Bienestar que tanto nos ha costado conseguir.
Una mayoría aplastante de la ciudadanía ha optado por apoyar las políticas que ponen todo el acento en la contención del déficit, y con él el del gasto público, aunque para ello se recorten servicios básicos esenciales. Quizá no sea muy consciente esa mayoría ciudadana que es muy probable que la derecha española utilice esa contención del déficit para poner en práctica sus políticas de recorte y menoscabo de lo público en beneficio del negocio privado. De ello sabemos bastante en la Comunidad Valenciana, laboratorio de sus ideas.
Sea como sea, creo sinceramente – aunque respetando democráticamente la decisión mayoritaria de las urnas – que se equivocan, que están jugando con fuego, y que las clases populares (no me refiero a las del PP) van a notar en sus carnes el alcance y significado de su opción. Tiempo les ha faltado a los catalanes para apreciar un atisbo de a lo que me refiero.
Me refiero a lo que han significado para muchos, también para mí, como profesional de la educación pública y, sobre todo, como receptor de servicios públicos de atención a la dependencia, estos pilares fundamentales de lo que constituye ese Estado social al que alude nuestra Constitución.
Mis padres han pasado los últimos años de sus vidas en la Residencia pública de la 3ª Edad de Segorbe, su pueblo y el mío. Ambos ingresaron a la vez en el año 2004, después de un largo periodo de espera. Dada su situación personal este hecho fue tan importante para sus vidas y la de mi familia que no encuentro palabras para valorarlo suficientemente.
Han sido siete años durante los cuales he podido apreciar lo que realmente significa este servicio público, la atención dispensada, la profesionalidad del personal, la calidad de sus prestaciones. Durante este tiempo también he visto cómo la situación del centro, que pasó de tener una gestión pública directa a la concertada con una empresa privada, no ha estado exenta de problemas. El más serio de todos, debido a la escasez de plazas públicas en la comarca, la acumulación de ancianos y ancianas con grados de dependencia física y mental cada vez mayor, con el incremento paulatino de necesidades de todo tipo, organizativas, económicas, de personal especializado, de materiales…, que ello conlleva.
Y en los últimos meses, el conflicto larvado que supone la falta de pago de la Generalitat Valenciana  a la empresa gestora, con la inseguridad, incluso, del pago de los sueldos al personal.
Sin embargo, todo ello se está supliendo con una gran generosidad y una gran responsabilidad de toda la plantilla, desde el director al último auxiliar, que debo justamente reconocer, ahora que, tras el fallecimiento de mi madre, ha terminado mi relación directa con el centro. Saben unir al ejercicio profesional la estrecha relación humana que requiere este servicio.
En estos momentos difíciles es cuando más necesitan el apoyo de los usuarios. El mío, con todo mi afecto, lo tienen asegurado. Quisiera que mi agradecimiento quedara esculpido en el dintel de su entrada.